Las expertas Rita Lages, Daisy Margarit y Massiel Cárdenas explicaron que implica el fenómeno migratorio, el impacto que tiene en la vida cotidiana y cómo se configura la niñez migrante.

Fuente: Facultad de Derecho, Universidad de Chile

El Congreso Estudiantil de Derecho Internacional dio inicio a su Tercera Versión a través de la jornada preparatoria titulada “Niñez Desplazada: Vulneración de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes en el contexto de la migración forzosa”, la cual, desarrollada a través de modalidad híbrida, contó con la presencia de importantes profesionales de la materia.

A partir del contexto de la crisis de los flujos migratorios en el panorama nacional e internacional, las expositoras presentaron un enfoque acentuado en un rango etario especialmente expuesto a vulneraciones y adversidades múltiples: niños, niñas y adolescentes, marcado aún más ante situaciones tales como el tránsito a través vías ilegales e inseguras, como la desintegración del núcleo familiar.

La actividad contó con la exposición de la abogada y académica en derecho internacional migratorio de la Facultad, profesor Rita Lages de Oliveira; la doctora en sociología y académica del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, profesora Daisy Margarit; y la egresada en derecho y ayudante de la Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales, Massiel Cárdenas.

La charla dio inicio con la exposición a cargo de la profesora Lages, la cual se orientó en torno a un desarrollo y revisión de las herramientas jurídicas a partir de las cuales los estados han ido desarrollando a través de políticas públicas, entendiendo que los conceptos con los que trabajamos (“desplazado”, “migración forzada”, entre otras) no corresponden, a la hora de buscar definirlas, a categorías jurídicas contenidas en textos respecto de los cuales los estados reconozcan fuerza vinculante, sino que son categorías normativas o de trabajo. Lo anterior, más allá de la cuestión doctrinaria que implica, se traduce en que los estados pueden ver el fenómeno como migración forzosa o no, en especial considerando realidades donde es difícil delimitar el carácter.

Por su parte, la profesora Daisy Margarit centró su exposición en la pregunta de qué implica el fenómeno migratorio desde la perspectiva del enfoque de la movilidad, su relación con la vida cotidiana y cómo, lo anterior, configura la niñez migrante. En este sentido, se refirió a un nuevo fenómeno migratorio que rompe con el binomio origen-destino, donde lo distintivo, según explica la doctora Margarit, se encuentra en tres dimensiones: una migración trasnacional que implica un contacto permanente con el lugar de origen además de dinámicas que responden a patrones de movilidad diferenciados; nuevos países de origen, que remarca una migración que ya no proviene de países vecinos; y la feminización de la migración, una importante presencia femenina en los nuevos flujos migratorios, lo cual se traduce en una modificación de los núcleos, relaciones y cuidados tradicionales. En este esquema, la infancia migrante se transforma en un agente activo de la construcción y deconstrucción de su propia infancia en movilidad familiar: “impacta con una heterogeneidad cultural en el especio social de la alteridad y no pertenencia”.

Finalmente, el cierre de la actividad estuvo a cargo de la ayudante de la Clínica de Migraciones de la UDP, Massiel Cárdenas, quien se refirió, a través de una exposición de gran carácter práctico, a la situación de ingreso irregular de niños, niñas y adolescentes a nuestro país, el procedimiento a través del cual se busca su regularización y los desafíos que, en razón de lo anterior, presenta la nueva Ley de Migraciones.

La instancia significó tanto para quienes asistieron presencialmente como a los conectados a través de la plataforma de Zoom, una oportunidad de reflexión no limitada al derecho y los asuntos jurídicos que significa el fenómeno migratorio y las infancias, sino que permitió la reflexión en torno a las políticas públicas, los avances y tareas pendientes en la materia, y una introspección a cómo vivimos y convivimos con los nuevos flujos migratorios poniendo a los niños, niñas y adolescentes, como sujetos de derecho, en un lugar protagónico de esta importante discusión.