El Séptimo Tribunal de Garantía de Santiago decretó que los internos de la celda N° 1 del Módulo 88 del Centro de Detención Preventiva (CDP) Santiago Uno, fueran trasladados de celda, se les dieran los tratamientos médicos que requieren y que se hagan audiencias semanales de seguimiento para constatar el efectivo cumplimiento de esta resolución judicial.

La decisión del juez Cristián Sánchez se dio tras evaluar el informe in situ elaborado por la Defensoría Penal sobre las condiciones deplorables en las que cumplían prisión preventiva sus seis internos, luego de que el pasado 10 de abril tanto el magistrado Sánchez en conjunto con el defensor local jefe de Santiago, Víctor Providel, asistieran al recinto carcelario.

El recurso de amparo en favor de los internos fue presentado por el abogado Juan Cristóbal González, del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

Según el informe de la Defensoría Penal se constató que los gendarmes no usaban mascarilla, vulnerando estrictas normas sanitarias. Además en el calabozo 1, a pesar de ser de 2 por 3 metros cobijaba a seis hombres adultos, quienes no contaban con agua, luz, ni baño, ya que éste estaba tapado y casi desbordado, lo que explicaba la pestilencia del lugar.

La presencia de insectos rastreros generó en los internos afecciones como sarna, en algunos casos en estado bastante avanzado. Uno reclamaba que siendo portador de VIH no estaba siendo tratado con la triterapia, ni tampoco por su esquizofrenia. 

El informe del juez Cristián Sánchez provocó que la dirección nacional de Gendarmería ordenara un levantamiento de información sobre las condiciones de todos los recintos penales del país, para detectar si existen otras celdas en condiciones tan deplorables como la mencionada celda 1 del Módulo 88.

A nivel metropolitano, el director regional de Gendarmería, coronel Juan Provoste, ordenó un sumario administrativo y resolvió el traslado de los seis internos a celdas con las condiciones de habitabilidad e higiene que corresponden. Instruyó también a los funcionarios que se apeguen al estricto cumplimiento de los protocolos de salud que imperan en las cárceles.