El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Punta Arenas condenó a Cristián Sebastián Reyes Sáez a pena única de 10 años y un día de presidio, en calidad de autor de dos delitos consumados de robo con fuerza en las cosas en lugar destinado a la habitación. Ilícitos perpetrados en enero y marzo de 2019, respectivamente, en la ciudad.

En fallo unánime (causa rol 64-2020), el tribunal –integrado por los jueces Julio Álvarez Toro (presidente), Jaime Álvarez Astete (redactor) y José Octavio Flores Vásquez– aplicó, además, a Reyes Sáez las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena; más el pago de las costas de la causa.

Una vez que el fallo quede ejecutoriado, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestras biológicas del sentenciado para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.

El tribunal dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que entre el 8 y 12 de enero de 2019, Reyes Sáez y otro individuo no identificado ingresaron a un inmueble ubicado en la calle Jorge Rubén Morales de la población Pablo Neruda, ciudad de Punta Arenas, vía escalamiento. Propiedad que se encontraba sin moradores, pero al cuidado de un vecino y cuñado del propietario, desde cuyo interior sustraen dos bicicletas marca Trek, una mochila marca Totto con una libreta de ahorro en su interior y dos parlantes marca Genius, entre otras especies. Posteriormente, se dirigieron a la bodega adosada a un costado de la vivienda, desde donde, tras forzar la puerta de acceso, sustrajeron una hidrolavadora, una sierra circular, una cepilladora, una lijadora, un taladro, una sierra caladora, una galletera, una fresadora y un esmeril angular.

En tanto, en horas de la noche de un día de finales de marzo de 2019, Reyes Sáez, junto a otro individuo, volvió a ingresar al mismo domicilio, apropiándose en esta ocasión de diversas herramientas, entre ellas, tres taladros, un esmeril angular, una caja con diversos juegos de brocas, tres maletas con accesorios para taladros y dos sopletes de manos.

En la determinación de la pena, el tribunal estimó «la concurrencia en favor del acusado Cristián Reyes Sáez, la circunstancia atenuante de colaboración sustancial al esclarecimiento de los hechos, contemplada en el artículo 11 N° 9 del Código Penal. Ello, basado en que respecto del Hecho denominado 1), si bien el acusado niega participación culpable en el mismo, se sitúa el día y hora en el lugar de los hechos, aun cuando como mero espectador y aporta antecedentes que si bien no hacen verosímil su versión de exculpación frente a estos hechos, ameritan serle tenidos en consideración para configurar la presente atenuante».

La resolución agrega que: «Asimismo, respecto del hecho denominado 2), el acusado Cristián Reyes Sáez reconoce su participación plena en los mismos, lo que ha permitido ahuyentar la eventual concurrencia de cualquier duda razonable al efecto que pudiere existir de su participación culpable en el mismo, habida consideración que la respectiva prueba incorporada por el ministerio público tendiente a acreditar su participación en tal hecho, si bien tiene fundamento plausible, se ve reforzada por tal colaboración, la cual se considera sustancial a estos efectos».

Finalmente, por tratarse dos delitos de la misma especie, el tribunal resolvió «dar aplicación a lo dispuesto en el artículo 351 del Código Procesal Penal, en desmedro del artículo 74 del Código Penal, por resultar en evidente beneficio, aunque mínimo, para el acusado. En efecto, se considerará a las diversas infracciones, en este caso dos, como un solo delito, y se considera coherente a la dinámica de los hechos, por tratarse de unos mismos sujetos activo y pasivos en ambos casos, mismo bien jurídico afectado y además, la evidente unidad de dolo o propósito delictivo, aumentar dicha pena iniciaría, en un grado».

Decisión adoptada con la prevención del magistrado Álvarez Toro, quien estuvo por sancionar a Reyes Sáez como cómplice en relación al primer delito, en razón de que la prueba aparecía más conforme a la versión del propio imputado, quien sostuvo que su intervención «solo permitió facilitar el ingreso de un tercero por su vivienda para acceder al inmueble donde se perpetró el robo descrito en el fundamento quinto del presente fallo, sin que obste a ello la presunción de autoría prevista en el artículo 454 del Código Penal, la que en el marco del sistema acusatorio de persecución penal vigente, configura un indicio relevante que debe relacionarse con el resto de los antecedentes incriminatorios, pero que no exonera al Ministerio Publico de acreditar que la ilicitud de aquella tenencia proviene del tipo imputado, máxime si tal detentación puede tipificar otro ilícito al que se le atribuya una penalidad menor».