Una jueza de Nueva York accedió este miércoles a retirar los cargos de narcotráfico y lavado de dinero que pesan sobre el ex secretario de la Defensa de México, general Salvador Cienfuegos, en una inusual decisión ante la amenaza de que México cortara relaciones con EE.UU.

El dictamen de la jueza Carol Amon, de la corte del distrito este de Nueva York, abre el camino para que Cienfuegos sea devuelto a su país «de forma expedita» acompañado de alguaciles estadounidenses, para que enfrente un proceso legal México. El martes, en una inédita decisión, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció que pediría que se retiraran los cargos.

El gobierno mexicano elogió la medida y dijo que el arresto de Cienfuegos el mes pasado lo había tomado por sorpresa y que EE.UU. no había compartido información sobre la acusación.

Algunos analistas incluso interpretaron la decisión estadounidense como un «regalo» del Gobierno de Donald Trump a su vecino del sur por no reconocer el triunfo electoral del Presidente electo, el demócrata Joe Biden. Durante la audiencia del miércoles, la jueza Amon le preguntó al fiscal Seth DuCharme si el fiscal general de EE.UU., William Barr, era quien quería el retiro de los cargos, lo cual afirmó.

DuCharme dijo que la decisión responde a un «balance de intereses» y que el Gobierno estadounidense estima que la medida es beneficiosa para la relación entre México y Estados Unidos. «No tengo motivos para dudar de la sinceridad de la posición del Gobierno», respondió la jueza Amon durante la audiencia y consigna EFE.

Corte de relaciones con EE.UU.

El canciller mexicano Marcelo Ebrard dijo este miércoles en conferencia de prensa que él le había dicho a Barr que Estados Unidos tenía que escoger entre juzgar a Cienfuegos o continuar la cooperación con México: «No puedes tener una cooperación cercana con todas las instituciones de México y al mismo tiempo hacer eso. Hay que escoger. Ustedes deciden», advirtió.

Ebrard explicó que no amenazó con «ninguna acción específica» pero dijo que imaginaba que a Barr eso «le preocupó», y contó que llamó al embajador estadounidense en México, Christopher Landau, para expresarle el enfado de México ante la acusación formal que Estados Unidos llevaba a cabo contra Cienfuegos sin haber avisado.

Por otro lado, el Presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo que la fiscalía en México decidirá si el general será puesto en la cárcel una vez llegue al país. Sin embargo, debido a que no existen cargos contra él en México, es posible que quede libre, agregó. Ebrard en tanto, dijo hoy que el general «regresa a México en libertad».

Ayer, el canciller había dicho que antes de que Estados Unidos detuviera a Cienfuegos no había una investigación en México sobre el general, pero que tras su arresto se abrió una indagatoria y desde el 6 de noviembre la Fiscalía General de la República tiene toda la documentación de la pesquisa estadounidense. Pero los analistas en México dudan que Cienfuegos enfrente cargos en su país: «Eso no va a suceder, lo sabemos todos. Regresará a México y quedará libre, porque esa es la garantía que ha dado el Presidente López Obrador al ejército,» escribió el columnista Carlos Loret de Mola en el diario El Universal.

Cargos

Cienfuegos fue encausado por un jurado investigador en Nueva York en 2019 y acusado de participar en una red internacional de tráfico de drogas y lavado de dinero. Los fiscales aseguraron que ayudó al cártel del H-2 a traficar cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana mientras se desempeñaba como secretario de la Defensa entre 2012 y 2018.

Según los fiscales, mensajes interceptados demostraban que Cienfuegos realizó gestiones para garantizar que el ejército no emprendiera acciones contra ese cártel y que se lanzaran operativos contra grupos rivales a cambio de sobornos. También fue acusado de presentar a los líderes del cártel con otros funcionarios corruptos del gobierno mexicano.

Durante la audiencia del miércoles, Amon le hizo varias preguntas a Cienfuegos para asegurarse de que este entendía el acuerdo entre Estados Unidos y México. «Sí, señora», respondió repetidamente Cienfuegos. «Sí, lo hice con los abogados».

Amon le recordó a Cienfuegos que bajo el acuerdo no podría negarse a su envío a México y tampoco podría pedir asilo en Estados Unidos. «Sí, lo entiendo», aseguró. El fiscal DuCharme dijo durante la audiencia que «el gran interés en mantener una relación cooperativa» con México supera en importancia al interés de la fiscalía en llevar a cabo la acusación formal contra Cienfuegos. EE.UU. ha dicho que espera que México investigue a Cienfuegos y lleve a cabo su propio proceso judicial.

Ebrard dijo la víspera que la decisión de Washington es fruto de casi un mes de negociaciones entre ambos países y que «no tiene nada que ver» con los comicios en Estados Unidos. «Son dos procesos diferentes». El gobierno de Obrador no ha reconocido el triunfo de Biden con el argumento de que lo hará una vez que haya un pronunciamiento oficial de las autoridades electorales. Trump sostiene, sin presentar evidencia, que hubo un fraude en su contra.

En documentos presentados ante la corte el mes pasado, los fiscales estadounidenses afirmaron que existía un elevado riesgo de que Cienfuegos se diera a la fuga y que utilizara «sus conexiones» con miembros del H-2 y con otros ex funcionarios de alto nivel «para que lo ayudaran a eludir las leyes de EE.UU. y protegerlo en México».

En caso de que hubiera sido condenado en Estados Unidos, enfrentaba una sentencia mínima de 10 años en una cárcel federal. En la audiencia del hoy la jueza Amon admitió que la petición de la fiscalía no es muy común pero que la ley dice que debería aprobarse a menos que sea claramente contraria al beneficio del interés público, y agregó que son «cargos muy serios contra alguien muy importante» pero que no tiene porqué dudar del gobierno estadounidense.