Algunos le llaman la madre de todas las leyes, el marco normativo supremo, el rayado de cancha, y no dejan de tener razón, aunque más técnicamente hablando la podríamos definir como “una institución jurídica que delimita el ejercicio del poder, que consagra y reconoce derechos fundamentales, y establece los mecanismos o medios de tutela y protección de estos derechos fundamentales”, deriva del latín (cum “con o conjuntamente” y statuere “establecer”), corresponde a la norma interna más importante de un Estado de derecho soberano.

Se suele decir que la Constitución es la norma jurídica, escrita o no, de más alto rango en el ordenamiento jurídico de una sociedad. La Constitución es un acuerdo social en un momento determinado de un país, que da cuenta de los principios, valores e intereses que predominan en esa época, los que con el correr de los años se van modificando.

Pues bien, No es posible dictar o promulgar una ley, norma o reglamento que contradiga la Constitución, pues todos ellos deben mantener coherencia con lo estipulado en la Carta Magna, concepto que es ampliamente conocido como “Supremacía Constitucional”. El control de esto esta a cargo de un organismo denominado Tribunal Constitucional, que se consagra en la propia Constitución, así cualquier persona que considere estar siendo perjudicada por un acto inconstitucional, puede recurrir a este organismo y solicitar su pronunciamiento, respecto del cual no procede recurso alguno.

Debemos tener claro que una Nueva Constitución, por si sola, no terminara con las injusticias sociales, con el deterioro del medioambiente y falta de equidad, si no que define un marco normativo a nivel estructural que puede brindar las condiciones para avanzar en la solución de estas y otras problemáticas de nuestra sociedad, es decir debiera contener definiciones generales, como por ejemplo, en cuanto a que el estado siga siendo subsidiario o deba ser solidario, o que establezca que todos los trabajadores del país pertenezcamos a un solo sistema previsional, sin las distinciones que actualmente existen entre uniformados y civiles, dejando a otros niveles inferiores la discusión respecto de que sistema previsional se ha de implementar, de reparto, de capitalización individual, mixto u otro.

También hemos dicho que debe contener los derechos fundamentales que garantiza al individuo, lo que debe estar en concordancia con las reales posibilidades de financiar y/o resguardar el cumplimiento de esos mínimos garantizados, caso contrario se transformarían en letra muerta.

Pero conjuntamente con los derechos garantizados, a mi parecer, se debe poner igual énfasis en los deberes de los ciudadanos que conformamos esta sociedad a fin de generar un equilibrio que la haga sostenible en el tiempo, evitando anclajes que nos impidan adaptarnos a cambios culturales, valóricos y a las nuevas necesidades que vaya experimentando el mundo.