La confianza fue el tema elegido por el presidente de la Corte Suprema, Guillermo Silva, para el discurso ante 96 nuevos postulantes que juraron como abogados, en una  ceremonia que se realizó en las cortes de Apelaciones de Rancagua, Talca y en el Palacio de Tribunales.
«La confianza es la creencia de que otros, a través de su acción o inacción, contribuirán a nuestro bienestar y se abstendrán de infligirnos daño. Tratándose de la confianza hacia las instituciones, ésta corresponde a la creencia de que los procesos, organizaciones y actores que conforman el sistema político buscan (…) y logran (…) velar por el bien común, procurando y asegurando un trato imparcial a los ciudadanos. La confianza en la relación entre el cliente y la abogada o el abogado, en tanto, también se construye, tal como la confianza en las instituciones, sobre la base de una expectativa o creencia: la de que el profesional conoce el derecho y sabrá enmarcar en él la situación concreta por la que se le consulta, y entregará una respuesta fehaciente y tranquilizadora. Pero además, que estará el abogado o la abogada dispuesto o dispuesta a guardar celoso secreto de las confidencias que se le plantean», explicó.
Luego, habló de este tópico en relación con la democracia y la fortaleza de las naciones: «La confianza en las instituciones es la capa protectora de la democracia. Las personas crean instituciones para satisfacer sus necesidades sociales y ordenar la convivencia, poniendo límite a los impulsos más básicos que habitan en cada uno de nosotros. Las instituciones, pues, no dan la seguridad y la protección que en el estado de naturaleza, arrojados a nuestra sola suerte, nos encontramos. Son, pues, las instituciones un logro civilizatorio de la especie humana. Con ello en mente, es fácil colegir la importancia que la confianza en las instituciones tiene. Una sociedad que no confía en sus instituciones, es una sociedad que tiene dudas, o que derechamente descarta que sus gobernantes, sus jueces, sus policías, sus legisladores, y otros tantos, guíen su actuar conforme a su compromiso de servir al bien común».
El pasado viernes juraron 6 postulantes en la Corte de Apelaciones de Rancagua; 14 en Talca y 76 en el Palacio de Tribunales.