Menos de siete días llevaba en la competencia para integrar la Corte Suprema, cuando el Presidente Sebastián Piñera la eligió como favorita.

A través de un comunicado, Justicia confirmó hoy la elección de la ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago, Adelita Ravanales, para ocupar el escaño que dejó el ex presidente del máximo tribunal, Hugo Dolmestch, en noviembre del año pasado al jubilar tras cumplir 75 años.

La nominación deberá ser confirmada o desestimada por el Senado, el que ya rechazó el ascenso del ministro de Valparaíso, Raúl Mera, en el mismo cupo.

El nombre de Ravanales entró en juego ahí. Con la caída de Mera, el Pleno de la Corte Suprema completó la quina de la cual debía elegir el Mandatario con la magistrada que actualmente preside la Tercera Sala del tribunal de alzada. Ravanales contó con nueve votos, mientras quien le siguió obtuvo cuatro.

La decisión fue comunicada el 28 de agosto y ya hoy el Presidente ingresó el oficio a la Cámara Alta. Para su elección, sostuvo el titular de Justicia, Hernán Larraín, se consideraron «los 30 años de destacada trayectoria jurisdiccional de la candidata, que deja en evidencia una enorme capacidad de trabajo, variada experiencia, amplia preparación y profundidad de conocimientos, serenidad de juicio, hoja de vida intachable, sus inquietudes en el campo de la ética judicial y una irrenunciable vocación judicial», consigna Emol.

Así también, «el enfoque de género con que el Gobierno actúa al elegir entre los postulantes a la más alta responsabilidad en la justicia chilena», parámetro que ya había sido invocado en el pasado por parte del Ejecutivo.

La ministra

Fuentes de Emol en Justicia complementan los dichos de Larraín. Dicen que Ravanales es vista como una ministra seria, estudiosa y con un perfil «muy interesante», considerando que es profesora de cursos de Ética en la Academia Judicial. Así también, algunos la han definido como una magistrada de sensibilidad de derecha, aunque al interior del Poder Judicial dicen que ha fallado a favor de distintas posturas y que no emite comentarios que dejen en evidencia su tendencia política.

Coinciden en que es una profesional detallista y exigente, y que sus sentencias suelen ser largas y «bien fundadas». Su sala, acotan, puede terminar de funcionar pasadas las 16:00 cuando lo habitual es cerca de las 14:00. En ella Ravanales desempeña junto a las ministras Jenny Book y Verónica Sabaj. Así también, la ministra realiza clases en la Escuela de Carabineros, según confirmó la institución uniformada.

Aquello ha implicado, señalan fuentes de este medio, que cada vez que lleguen causas que involucren a ex o actuales policías presente causal de recusación para que los abogados partícipes decidan si se debe inhabilitar o no. Fue además una de las primeras integrantes de la Corte de Santiago que abogó por el teletrabajo al inicio de la pandemia del covid-19.

La ministra se tituló como abogada de la Pontificia Universidad Católica de Chile en el año 1988, e ingresó al Poder Judicial dos años después, desempeñándose como relatora en Valdivia y luego en la Corte Suprema. En dicho último puesto, el cual tuvo por 10 años, habría generado lazos con algunos integrantes del máximo tribunal.

Desde 2007 es ministra en la Corte de Santiago. Para postular al cargo de suprema, la ministra presentó casi una veintena de fallos que le tocó redactar, incluido aquel en que el Pleno de la Corte de Santiago rechazó por unanimidad el desafuero del diputado Felipe De Mussy en el marco del caso Penta. Se indicó que los hechos expuestos por el Ministerio Público no estaban contenidos en la querella y denuncia del SII.