El subsecretario de Justicia, Sebastián Valenzuela, reconoció uno de los temas más complicado en los diálogos que sostuvo el Gobierno con el machi Celestino Córdova y que ayer llevaron a un acuerdo entre ambas partes. +

Por más de cien días, el condenado por el incendio que implicó la muerte del matrimonio Luchsinger Mackay estuvo en huelga de hambre, situación que llevó a un importante deterioro a su estado de salud. El machi exigía poder continuar cumpliendo su condena de 18 años con arresto domiciliario total y poder ir a renovar su rewe. La situación llegó hasta la Corte Suprema, donde la petición fue desestimada.

Ante ello, Valenzuela indicó a Tele13 Radio que nunca «pusimos en duda la validez de esa condena», recalcando que esta se mantendrá firma e incluso no sujeta a indultos producto de la pandemia. Este fue uno de los puntos que más preocupación causó en el entorno de la familia Luchsinger Mackay.

«Este fue un proceso de diálogo que fue bastante largo, con mucho trabajo de cada proceso de diálogo, donde es importante partir escuchándose cada una de las partes, poder entender cuáles son las solicitudes», partió indicando, consigna Emol.

Y continuó: «Yo creo que lo más importante fue entender los contornos de la propuesta del Gobierno que estaban siempre apegadas, si bien basadas en el diálogo, en el respeto a las reglas, en el respeto al estado de Derecho y que no podíamos exceder ninguna de estas reglas».

Ya refiriéndose explícitamente al cambio en la sentencia, Valenzuela sostuvo que «ese fue un elemento que siempre estuvo a la vista y que llevó finalmente que se lograse entender que la propuesta del Gobierno obviamente no podía ir en ese sentido. Teníamos que sujetarnos al Estado de Derecho, que aquí había una condena y que había que cumplir sin perjuicio y eso fue fruto de la propuesta, de poder acceder a permisos que están contemplados a la ley».

El acuerdo se permite, entre otras cosas, que Celestino Córdova podría visitar su rehue hasta por un máximo de 30 horas, como también generar espacios para fomentar trabajos importantes para los internos pertenecientes a pueblos originarios y credos, como también ceremonias que impliquen congregaciones.

 

Acuerdos «dentro de la normativa»

Valenzuela descartó que los puntos concedidos sean un beneficio en desmedro del resto de la población penal, indicando que muchas veces quienes pertenecen a pueblos originarios se niegan a la educación que se entregan en las cárceles.

Recalcó que lo acordado se enmarca «dentro de la normativa posible»: «Aquí no se han entregado beneficios especiales ni privilegios especiales, sino que se han adaptado estos permisos que permiten el ejercicio de la espiritualidad», zanjó y consigna Emol.

El subsecretario concluyó indicando que el diálogo continuará con aquellos reos que sigan en huelga de hambre, considerando que algunos cuentan con peticiones individuales. »

Esperamos que esto también vaya siendo entendido por el resto de las personas que han iniciado huelgas de hambre, pero acá las situaciones son distintas (…) En Angol hay petición distinta que pertenecen a otra comunicadas y con ellos también hemos abierto un espacio de diálogo y vamos a seguir conversando. Es largo, complejo, tiene avances y retrocesos , pero no vamos a desistir de esta alternativa y vamos a seguir dialogando con las otras personas que están en huelga de hambre», cerró.