El Juzgado de Garantía de Temuco rechazó decretar las medida cautelar de prisión preventiva para Martín Pradenas Dürr (28), indagado por una serie de delitos sexuales en la región de La Araucanía, dictando en su reemplazo las de arraigo, arresto domiciliario y prohibición de acercarse a las víctimas.

Pradenas fue formalizado ayer por seis delitos de abuso sexual y violación en contra de cinco víctimas de entre 13 y 21 años al momento de los hechos. Sin embargo, el tribunal terminó por declarar la prescripción de dos de ellos.

Entre los casos imputados y cuyos procesos siguen adelante se encuentra el de Antonia Barra, la joven que en octubre del año pasado se quitó la vida tras asegurar a cercanos haber sido violada por el indagado en una cabaña de Pucón.

Tras su muerte, su familia se enteró de la agresión, denunciándola y gatillando la apertura de una indagatoria penal, como también que otras mujeres denunciaran al imputado por otros hechos.

Esta mañana el juez de Garantía Federico Guiterrez comunicó su decisión de rechazar la petición de prisión preventiva del Ministerio Público y querellantes, indicando que en esta etapa procesal solo hay antecedentes que permiten dar por acreditada la violación contra Antonia, y que el único requisito que se cumple para decretar dicha cautelar es la pena probable. En tanto, el magistrado desestimó los otros tres ilícitos -dos abusos y una violación contra tres víctimas-, aludiendo a la falta de evidencia y contradicciones entre algunas de estas.

 

Los hechos imputados

Según lo indagado y comunicado ayer por el Ministerio Público, entre 2010 y 2019, Pradenas abusó de cinco mujeres, dos de ellas menores de edad al momento de los hechos. El primero de los delitos ocurrió en noviembre de 2010 cuando el indagado «procedió, por medio de la fuerza, a ejecutar actos de significación sexual y relevancia» contra una adolescente de entonces 16 años.

Al interior de un domicilio, añadió el fiscal Miguel Rojas, la empujó sobre una cama, «subiéndose arriba encima de ella, efectuándole tocamientos en la zona de sus pechos y zona vulvar».

Ya entre diciembre de 2012 y enero de 2013, un hecho similar volvería a ocurrir contra una menor de 13 años. El tercer abuso habría sido en abril de 2014 cuando Pradenas besó y realizó tocaciones a una joven de 19 años, según lo expuesto por la fiscalía. Ello, aprovechándose que la víctima «se encontraba incapacitada para oponerse al encontrarse durmiendo en estado de ebriedad». Tanto este hecho como aquel de 2010 se consideraron prescritos ayer por el tribunal.

La fiscalía, en tanto, anunció que apelará. Siguiendo con los casos, la primera violación imputada data de noviembre de 2018, cuando el indagado, «aprovechando» que la víctima de 20 años «se encontraba incapacitada para oponerse producto de su estado de ebriedad», «procedió a tomarla fuertemente de sus muñecas, bajándole los pantalones para posteriormente accederla carnalmente, vía vaginal», consigna Emol.

El último episodio imputado fue el de Antonia. De acuerdo al fiscal, fueron dos los abusos cometidos en contra de la joven el 18 de septiembre del año pasado. Uno de ellos ocurrió a las afueras de un supermercado, donde el imputado la besó y tocó en distintas partes de su cuerpo a la joven. Antonia, de 21 años, se encontraba en estado de ebriedad.

El otro abuso ocurrió en la cabaña a la que ambos llegaron tras una fiesta. Pradenas le habría quitado la ropa a la joven, quien seguía bajo los efectos del alcohol, tocándola y violándola.

Fueron los abusos contra Antonia cerca de un supermercado y la menor de 13 años, además de la violación contra una joven de 20 años, los que fueron desestimados por ahora por el tribunal, tras estimarse la falta de antecedentes que acrediten los ilícitos.

De acuerdo al fiscal de Temuco, Miguel Rojas, el caso de Antonia «permitió vislumbrar la existencia de múltiples otras víctimas de agresiones sexuales proferidas de manera sistemática por el representado de la defensa. Los hechos que afectaron a Antonia permitieron conocer que a quién sindicó como autor en diversos elementos, autor del ataque sexual que sufrió, venía ejecutando ese mismo tipo de conducta por lo menos desde el año 2010».

Como evidencia, el persecutor expuso grabaciones, conversaciones vía Whastapp y declaraciones de testigos. Se dispuso un plazo de investigación de 120 días.