Tras comunicar su respaldo a la nominación de Raúl Mera a la Corte Suprema, la presidenta de la Asociación de Magistrados, María Soledad Piñeiro, lamentó los llamados a rechazar un eventual nombramiento del ministro de la Corte de Apelaciones de Valparaíso.

«Creemos que es una situación que viene a reafirmar lo que hemos levantado hace más de dos décadas y que tiene que ver con la revisión del sistema de nombramiento, esto tiene -por nuestra parte- con una problemática profunda que significa un cambio estructural del Poder Judicial», puntualizó en El Diario de Cooperativa.

Para la ministra, un sistema ideal sería «objetivo, atender al mérito y las habilidades de las personas» y transparentar los fundamentos para nominar y elegir a los participantes del máximo tribunal, por lo que «sin duda tiene que tratarse de la elección por un órgano imparcial».

«Al carecer de un sistema de nombramiento con estas cualidades, queda abierta la puerta a cualquier tipo de opiniones o críticas, entonces no hay una orientación hacia concentrarse en las necesidades que debieran cumplirse para ejercer un cargo como este», planteó.

«Interés ajeno»

El juez Mera ha enfrentado críticas esta semana desde la bancada de diputados del PPD, que solicitaron al Senado rechazar su nombramiento porque constituye «una provocación para el mundo de los DDHH».

En esa línea, Piñeiro detalló que una de las aristas que fomentan la imparcialidad es propiamente la etapa previa a la participación del Ejecutivo y el Senado en el nombramiento, «que tiene que ver con la selección de los integrantes de la quina por el mismo órgano» e involucra la revisión de su historial de resoluciones, que han sido cuestionadas en el caso de Mera.

«Es una decisión bastante compleja, primero, porque también atenta contra la independencia judicial, que es una herramienta de garantía para los ciudadanos, no para los jueces, y esto significa que los jueces debieran atender al fallo considerando única y exclusivamente las leyes y las pruebas que se le presentan. Pero si se le agrega que sus fallos van a ser incorporados luego en alguna posibilidad de postular a un cargo, entonces ese juez va a tener un tercer interés ajeno a la causa, por fallar de una forma determinada para ser considerado», criticó.

Por lo tanto, propuso que un eventual cambio al sistema se preocupe de «cómo incorporamos, transparentamos y controlamos el componente político que pueda haber en un nombramiento como este».