En tercer trámite constitucional, tras modificaciones en el Senado, la Cámara de Diputados aprobó este lunes el proyecto -impulsado por el Gobierno- que regula el teletrabajo y el trabajo a distancia, alternativa que se están tomando en algunas empresas debido a la crisis por la pandemia del coronavirus. De esta forma, quedó listo, a falta de su promulgación, para convertirse en ley.

En una serie de votaciones en el hemiciclo, los diputados dieron el visto bueno a la iniciativa que crea un nuevo capítulo en el Código del Trabajo sobre el «Teletrabajo y trabajo a distancia», en el que se establece que el trabajador y su empleador podrán pactar, al inicio o durante la vigencia de la relación laboral, en el contrato de trabajo o en documento anexo al mismo, la modalidad de trabajo a distancia o teletrabajo.

En ella se define que el trabajo a distancia aquel «en el que el trabajador presta sus servicios, total o parcialmente, desde su domicilio u otro lugar o lugares distintos a los establecimientos, instalaciones o faenas de la empresa», mientras que el teletrabajo «se entiende como los servicios prestados mediante la utilización de medios tecnológicos, informáticos o de telecomunicaciones o si tales servicios deben reportarse mediante estos medios».

Durante su tramitación en el Senado se modificó y disminuyó el tiempo para ejercer el «derecho a retracto», que aplica cuando el trabajo a distancia o teletrabajo es acordada con posterioridad al inicio de la relación laboral: en ese caso, cualquiera de las partes podrá, unilateralmente, volver a las condiciones originalmente pactadas en el contrato de trabajo, previo aviso por escrito, con anticipación, a la otra.

El proyecto también establece el derecho a la desconexión de los empleados por al menos 12 horas continuas en un plazo de 24 horas.

Se deben mantener todos los derechos laborales

La iniciativa permite que el trabajo se realice fuera de las instalaciones de la empresa, ya sea en el domicilio del trabajador o en otro lugar determinado por ambas partes, y asegura a todos los empleados sus derechos individuales y colectivos, además que optar por esta modalidad no podrá implicar un menoscabo a los derechos que le reconoce el Código del Trabajo, especialmente en su remuneración.

Asimismo, se estipula que el trabajador no podrá ser obligado a utilizar elementos de su propiedad para la realización de este trabajo a distancia. Por el contrario, todos los costos de operación, funcionamiento, mantenimiento y reparación de equipos serán siempre de cargo del empleador.

A su vez, en su tramitación en el Senado también se estableció que, así como representantes de las mutualidades deben solicitar la autorización del empleador para fiscalizar el lugar del teletrabajo, por recomendación de la Organizaciones Internacional del Trabajo, se estableció que el empleador siempre requerirá la autorización del trabajador o de un tercero para esta visita.

Respecto al proyecto original, también se agregó un artículo transitorio que fija que la ley entrará en vigencia el primer día del mes siguiente a su publicación en el Diario Oficial, atendiendo a la contingencia por la crisis sanitaria del coronavirus que mantiene a Chile bajo estado de catástrofe.

El subsecretario del Trabajo, Fernando Arab, indicó que «todos los costos que irrogue el teletrabajo van a tener que ser pagados por el empleador, por ejemplo, el costo del internet».

«Y en segundo lugar, el proyecto también deja meridianamente establecido que en caso de un accidente del trabajo o enfermedad profesional que se origine a causa o con ocasión del trabajo, ese trabajador va a tener derecho a ser atendido por la mutualidad respectiva y, además, el empleador va a tener que velar, con el apoyo de la mutualidad que corresponda, que en el lugar de trabajo se den las condiciones de seguridad y salud en el trabajo que correspondan», detalló y con signa Cooperativa.