‘Es una enorme responsabilidad, pero tengan la certeza de que lo voy a realizar con la solidez que ustedes esperan de mí’. De esta manera, el 11 de diciembre de 2008, el entonces recién asumido ministro de la Corte Suprema Guillermo Silva Gundelach (72) les expresaba a sus amigos y familiares que cumpliría cabalmente su rol en el máximo tribunal del país.
Estas palabras las entregó en una cena organizada por sus cercanos en un hotel de Santiago, donde la mayoría de los presentes lo conocía hacía más de 30 años, cuando Silva daba sus primeros pasos jurídicos en la Región del Biobío. Silva nació el 8 de noviembre de 1947, en Penco, en la Región del Biobío. Sus estudios los cursó en el Colegio Sagrados Corazones de Concepción , para luego dar paso a su formación como abogado en la Escuela de Derecho de la U. de Concepción. El ministro de la Corte Suprema Carlos Aránguiz conoce a Silva desde hace más de 40 años. El magistrado cuenta a La Tercera que fue un ‘destacado profesor en la U. de Concepción, donde se lo reconoce altamente hasta el día de hoy. Es muy docto en el campo del derecho penal, aunque actualmente integra la sala civil’.

47 años en el P. Judicial
Entre sus pares lo reconocen como un juez muy arraigado a sus orígenes en provincia y de bajo perfil. Lo primero, él mismo lo destaca y lo reconoce como un valor. Incluso, a veces suele bromear con que debería devolverse a Penco, que extraña la tranquilidad de esas ciudades. Sin embargo, guarda un cariño en Santiago, el del club de sus amores: la Universidad de Chile. Lo catalogan como fanático del ‘equipo azul’. Silva ha hecho una larga carrera al interior de tribunales.
Eso, dicen en el Poder Judicial, lo hace correr con ventaja, ya que da cuenta de que conoce en profundidad la realidad de todo el sistema, sobre todo, las necesidades de los tribunales de regiones. De hecho, el magistrado suele decir que desde que ingresó al Poder Judicial, en 1972, no ha habido ningún cargo del escalafón primario que se haya saltado. En 1972 fue nombrado secretario del Primer Juzgado de Letras de Los Ángeles, y de ahí en adelante su carrera fue avanzando en distintos tribunales, hasta que en 1990 fue nombrado como ministro de la Corte de Apelaciones de Talca. Tres años más tarde volvería a tierras penquistas, como juez del tribunal de alzada de Concepción. Fue presidente de la Corte de Talca y de Concepción.
Como docente, el ministro Silva ha sido profesor de derecho penal en varias universidades. En 2000 recibió uno de sus más queridos reconocimientos: fue nombrado Hijo Ilustre de Penco, su ciudad natal. La misma distinción recibió de Ránquil, en la Región de Ñuble. Los cercanos a Silva lo califican como un juez ponderado, de resoluciones bien fundadas y sencillo. Su buena relación con todos los ministros del máximo tribunal también es destacada por algunos de sus integrantes.

Fuente: La Tercera