Difícil se le hará su objetivo al ministro vocero de la Corte Suprema, Lamberto Cisternas, con miras a las elecciones de presidente del máximo tribunal programadas para el 18 de diciembre. El viernes 7 de diciembre a través de una carta a sus pares lanzó su nominación para encabezar esa institución.

En la misiva propone terminar con la tradición de que el puesto lo ocupe el magistrado de mayor antigüedad, en este caso, Guillermo Silva. Su objetivo es complicado, porque no hay una diferencia relevante entre ambos que justifique terminar con la costumbre. Los dos son vistos como cercanos a la centroderecha, cada uno con sus propios contactos.

Por ejemplo, de Lamberto Cisternas se dice que tiene buena llegada en RN, donde su hijo Felipe es secretario general y además trabajó por ‘cupo DC’ en la Dirección del Trabajo en los primeros años de la dictadura y se retiró cuando la DC se desacopló del gobierno militar. A Silva se le reconoce buena llegada con antiguos miembros de la DC como el exsenador Mariano Ruiz-Esquide y el diputado José Miguel Ortiz y también al senador UDI Víctor Pérez, quien en todo caso sufrió una decepción cuando el juez votó a favor del desafuero del senador Iván Moreira el 3 de noviembre de 2017.

Ese último caso ilustra la independencia respecto de la política con la que actúa Silva, cualidad que también se le reconoce a Cisternas, quien como vocero ha defendido la independencia del máximo tribunal, por ejemplo, cuando a propósito del estallido social el Parlamento propuso bajar temporalmente los sueldos, entre otros, de los supremos.

Y si bien Cisternas fue relator de la Suprema, Silva tiene el apoyo de la Corte de Apelaciones de Concepción, que es una plaza fuerte donde él hizo carrera y donde se desempeña su hermano Darío como ministro y se dice que también podría contar con la venia del actual presidente del máximo tribunal, Haroldo Brito.

En medio de esas coincidencias, ‘La Segunda’ consultó a tradicionales litigantes ante la Suprema respecto de las diferencias entre ambos que pudieran inclinar la elección a uno u otro favor. La mayoría no quiso responder dando sus nombres, pero s í lo hicieron Luciano Fouillioux, Juan Carlos Manríquez, Juan Pablo Hermosilla y Luis Cordero.

El peso de Brito
Que el ministro Carlos Aránguiz le haya dado públicamente su apoyo a Silva, es visto por Manríquez como una muestra de que hay jueces que piensan en la ‘dignidad’ del máximo tribunal. En otras palabras, que tras el estallido social podría ser contraproducente una campaña. Pero más allá de eso, cree que es el reflejo de que Silva apoyó al presidente Haroldo Brito, cuando él tomó vacaciones en agosto de 2018, momentos en que el Frente Amplio y sectores de la Nueva Mayoría promovían una acusación constitucional en contra de tres supremos, por haber fallado a favor de libertades provisionales en casos de derechos humanos. Entonces, tomó un rol como defensor de la Suprema el ministro Sergio Muñoz
—Si Silva se ha ganado a Brito y a parte de quienes lo siguen, ¿Cisternas tendrá el apoyo de Muñoz? —No es claro. Cisternas parece hoy representar una suerte de tercera vía dentro de la Suprema.

La ventaja del vocero
Los entrevistados coinciden en que Silva es más reservado que Cisternas. Y ello cobra relevancia cuando es posible que sea cambiada la Constitución y haya que hacer valer los puntos de vista de la Suprema. ‘Lo más destacable de Cisternas para un observador externo es la importancia que le ha dado a las vocerías y al contacto con la gente. Silva representa una visión más tradicional de la justicia reservada’, dice Hermosilla. ‘Ha representado bien el pensamiento de la Suprema en distintos momentos’, agrega Fouillioux. ‘Es probablemente de los mejores voceros que ha tenido la corte desde el retorno a la democracia y se ha transformado en muy buen rostro para todos los casos complejos’, concluye Cordero.

Silva, más progresista
Pero Silva es visto como alguien más proclive a los cambios. ‘Él representa una posición un poco más de avanzada que la del ministro Cisternas, es un ministro que va un poco más allá en los temas, es un poco más progresista’, dice Fouillioux. ‘Silva es un ministro claramente más proclive a un cambio más rápido en los conceptos de un rol del Poder Judicial’, remata. Hermosilla está de acuerdo: ‘Silva representa una mirada un poco distinta. Entiendo que Lamberto Cisternas tiene una mirada un poco más tradicional’.