La Corte Suprema confirmó la sentencia que acogió la demanda de cobro de honorarios presentada por abogado que fue designado árbitro arbitrador en conflicto de sociedad de inversiones en La Serena.

En fallo unánime (causa rol 1.165-2018), la Cuarta Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros Juan Eduardo Fuentes, Ricardo Blanco, Gloria Ana Chevesich y los abogados (i) Leonor Etcheberry e Íñigo de la Maza– rechazó los recursos de casación en la forma y en el fondo deducidos en contra de la sentencia dictada por la Corte de Apelaciones de La Serena.

«Que no debe perderse de vista que el recurso de casación en el fondo persigue instar por un examen del juicio conclusivo de la cuestión principal, desplegado en la sustancia de la sentencia definitiva o interlocutoria que se busca anular, cuyos desaciertos jurídicos sólo autorizarán una sanción procesal de esa envergadura, en la medida que hayan trascendido hasta la decisión del asunto, definiéndola en un sentido distinto a aquél que se imponía según la recta inteligencia y aplicación de la normativa pertinente. De este modo, entonces, aún bajo los parámetros de desformalización y simplificación que caracterizan a este arbitrio desde la entrada en vigencia de la Ley N° 19.374, no se exime a quien lo plantea indicar la ley que se denuncia como vulnerada y que ha tenido influencia sustancial en lo resolutivo de la sentencia cuya anulación se persigue», plantea el fallo.

La resolución agrega que: «entonces, como el artículo 235 del Código Orgánico de Tribunales regla la calidad en que puede ser nombrado el árbitro, en tanto que los artículos 1682 y 1683 del Código Civil se refieren a la institución de la nulidad de los actos y los contratos y a la oportunidad en que la nulidad absoluta puede y debe ser declarada por la judicatura del fondo, respectivamente, y la cuestión controvertida está referida al cobro de los honoraros por cumplimiento del cometido dado a un árbitro arbitrador, se debe concluir que al no tener el carácter de decisorias de la litis, el recurso no puede prosperar y debe ser desestimado».