Tras la decisión de la Corte Suprema de iniciar un cuaderno de remoción en su contra y luego del suicidio de su colega en la Corte de Apelaciones y también investigado Marcelo Albornoz en el mismo caso, el ministro Marcelo Vásquez dijo sentir «decepción de haber impartido un tipo de justicia que hoy se me niega».

En entrevista con La Tercera aseguró que está tratando una depresión, que debió cambiar a sus hijos de colegio en Rancagua y apunta a la fiscalía, específicamente a los fiscales Emiliano Arias y Sergio Moya, de «un montaje» en su contra y del fallecido abogado.

A dos semanas de la muerte de quien califica como su amigo, Vásquez vincula la sanción de la Suprema con su decisión: «La cronología de los hechos da a entender eso. Ha habido un desgaste brutal, continuo, corrosivo en el aspecto psicológico, emotivo, físico, personal y familiar, y las cosas se van mancomunando, y estimo que esa decisión fue lo que desencadenó todo».

En ese sentido señala que el abrir un cuaderno de remoción para un juez «es quebrarte la vida, es sacarte un pedazo de tu vocación, por situaciones que yo considero no tienen la envergadura para poder dictaminar esas medidas tan drásticas y severa».

«Nos quisieron poner como ejemplo y es paradójico, porque de haber impartido justicia durante más de tres décadas, siento que respecto de mi persona no se ha impartido la misma justicia que yo impartí», señaló el ministro de la Corte de Apelaciones de Rancagua.

Arias y Moya

Respecto a las acusaciones que se le hacen -él es investigado por haber nombrado a su hija en un cargo en el Poder Judicial regional- dijo tener «sospechas» de que alguien hizo un «montaje» en su contra.

Es por eso que aseguró que con su abogada, Paula Vial, «pedimos una serie de diligencias, entre ellas que declare el fiscal regional Emiliano Arias, para que determine cómo llega esta denuncia falsa. Habrá cámaras o se podrá registrar la IP de un correo falso al que alude esta denuncia, que es falsa». El juez Vásquez se refiere a su vez, a la mediática pugna entre los fiscales regionales Emiliano Arias y Sergio Moya.

«Parece ser una reyerta mortal entre ambos, sin límites, y el origen de esa pugna coincide, curiosamente, con la causa de los jueces. Y es una disputa de egos y poder, por lo que se ha sabido en la zona. En el fuero judicial, mucho antes de que pasara todo esto se sabía de esta lucha de protagonismos entre ambos y yo creo que somos víctimas, nosotros también, del afán de figuración», sostuvo.

En la misma línea señaló que «aquí existen los elementos básicos para poder evidenciar la existencia de un montaje. Se elucubraron cosas irregulares, incluso que se haya dicho que yo soy masón, también eso es parte de un montaje. Nunca lo he sido».

Y explicó que sus sospechas se basan, por ejemplo, en que en la investigación por su supuesta vinculación con un médico indagado por tráfico de medicamentos, en que «toda esta investigación emana de unas escuchas telefónicas que se le hacen al doctor, escuchas que la fiscalía capta en 2017, que luego, cuando Arenas es condenado, el tribunal de garantía ordenó destruir. ¿Y saben qué? Se guardaron esas escuchas y 18 meses después va el fiscal Moya y se las pasa a la ministra instructora de nuestro sumario».

Según Vásquez por lo tanto «acá hay pruebas descontextualizadas, desfasadas y manipuladas» y asegura «de parte de la fiscalía». Consultado sobre qué piensa del fiscal Moya enfatizó que él «terminó con mi carrera, con mi vida personal y con la existencia de mi amigo el ministro Albornoz».

«Este caso va a quedar en la historia del Poder Judicial, está terminando con un muerto, con una persona depresiva, con quiebres familiares insalvables y me pregunto: ¿Eso es administrar justicia bajo un proceso justo y racional que establece la Constitución? No ha habido justicia ni equidad», reflexionó.

Fuente: EMOL