Este martes en pleno extraordinario, la Corte Suprema decretó la apertura de cuadernos de remoción contra Emilio Elgueta, Marcelo Vásquez y Marcelo Albornoz, los tres suspendidos jueces de la Corte de Apelaciones de Rancagua.

A solo horas de conocerse la decisión, en horas del mediodía del miércoles, el cuerpo del magistrado Marcelo Albornoz Troncoso, fue encontrado sin vida en su dormitorio, tras presuntamente dispararse con un arma de fuego inscrita a su nombre años atrás.

En abril pasado Albornoz Troncoso fue notificado de los cargos, relacionados con posible tráfico de influencias por intervención en procesos judiciales.

Específicamente, el informe elaborado por la ministra Rosa María Maggi, era haber solicitado a Luis Arenas Contreras, con quien lo une una relación de amistad, la suma de $1.500.000 mientras este se encontraba incumpliendo una medida cautelar. De los tres magistrados investigados, era el que con menos cargos contaba.

Esta entrega de dinero se concretó mientras se tramitaba una causa del médico en la que Albornoz actuaba como juez de garantía, además de ministro suplente de la Corte de Rancagua.

 

Perfil

Albornoz era miembro de la Logia Masónica Jorge Washington N°56 de Rancagua, creada en 1919, y según lo consignado por La Tercera, habría sido en esta institución donde conoció al doctor Arenas.

En 1990 había ingresado al Poder Judicial como oficial del primer juzgado civil de Santiago. De acuerdo a su hoja de vida, desde diciembre de 2003 se desempeñó como juez titular de Garantía en Rancagua hasta su nombramiento como ministro titular en 2017.

Previamente estuvo en el 3° juzgado de letras de Curicó y también estuvo en el 2° juzgado civil de Valdivia. Y en marzo de 2018 Albornoz fue designado como jefe de la carrera de Derecho en la Universidad de la República.

Cuando Albornoz asumió como ministro de la corte, fue el mismo Emilio Elgueta quien se encargó de entregar unas palabras para recibirlo. «No dudamos de tu capacidad, de tus conocimientos y esperamos, como ya te conocemos, que sigas en la misma senda, en la senda de la sencillez, del conocimiento y del aporte», consigna Emol.

«Un buen juez no es el que dicta resoluciones o sentencias muy elaboradas, sin consistencia o con mucha retórica o mirando lo que dicen otros. Creo que el mejor juez es el que ejerce su ministerio con eficiencia, eficacia y prontitud, solucionando realmente los problemas de quienes recurren a su estrado», señaló, por su parte, Elgueta durante la misma ceremonia.

Dentro de las sentencias más mediáticas en las que participó Albornoz -y en la que también trabajó Elgueta-, fue la decisión de revocar la prisión preventiva dictada en contra el ex canciller del Arzobispado de Santiago, Óscar Muñoz, investigado por presuntos abusos sexuales a menores de edad. Medida que terminó siendo revocada.