La ministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, participó  en el seminario ¿Necesita Chile una nueva Constitución?, organizado por el Senado y la facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

La actividad estuvo encabezada por el presidente del Senado, Jaime Quintana y junto a la ministra participaron en el panel, la periodista Carolina Urrejola, el senador Francisco Huenchumilla, el decano de la facultad de derecho de la Universidad de Chile, Pablo Ruiz Tagle y la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Belén Larrondo.

Cómo académica y miembro del Poder Judicial, la ministra  Ángela Vivanco, a título personal, expuso su visión respecto de la necesidad de una modificación de la Carta Fundamental y en principio indicó  que lo primordial es » definir  contenidos más que continentes».
En ese sentido, señaló  que el grueso de las reformas debiese ir  fundamentalmente  por  la parte dogmática de la Constitución. «Dada mi experiencia desde la Tercera Sala, donde constantemente estamos recibiendo acciones de cautela y de protección, tiene que desarrollarse adecuadamente el capítulo de los derechos sociales en una clave ya no de estándares mínimos sino de máximo disfrute» dijo la ministra.
Agregó que hay que «evitar que las personas cuando hagan valer sus derechos terminen judicializándolos.  La idea es que el Poder Judicial se haga cargo de los conflictos, pero no de la vida diaria; la vida diaria debiera ir por un camino que no sea judicial, sino común y tranquilo».
Asimismo manifestó que «en esta materia de derechos es muy importante que nos hagamos cargo de los muchos compromisos internacionales que tiene Chile a través de la suscripción de tratados internacionales que hemos cumplido parcialmente y que muchas veces no tienen modo de ejecución, como en el caso Norín Catrimán, en  dónde hubo que ver su cumplimiento sin tener normas que pudieran ilustrar al respecto  y en consecuencia generar una respuesta judicial donde debiese haber una  respuesta normativa».
Respecto de los cambios en la parte orgánica de la Constitución, apuntó a la necesidad de profundizar en el sistema de frenos, controles y contrapesos dentro de los órganos constitucionales y de la responsabilidad «que debe ir de la mano de la transparencia y probidad.  Si transparencia y probidad no hacen un triángulo con la responsabilidad entonces el sistema no funciona porque se transforma en un postulado», dijo.