Este miércoles, el presidente de la Corte Suprema, Haroldo Brito, designó al ministro del máximo tribunal Carlos Aránguiz como instructor para el pedido de detención y extradición a Estados Unidos del empresario chileno Carlos Cardoen.

El ministro tendrá que analizar si la solicitud norteamericana cumple con los requisitos, y así proceder o no con la detención.

Además, a Aránguiz le corresponderá analizar la solicitud a la luz de una particular circunstancia en el ordenamiento legal: el último tratado de extradición entre ambos países es de 2017, no obstante, al ser hechos previos a este año, se resolverá de acuerdo al Código de Procedimiento Penal y al Tratado de 1900 que abordaba las materias entre ambos países.

A comienzos de la década del 90, el gobierno de EE.UU., a través del Departamento de Comercio y el Servicio de Aduanas, presentó una denuncia en contra de Cardoen por exportación ilegal de circonio, un mineral estratégico utilizado en la fabricación de bombas de racimo, el que fue vendido a Irak.

Desde 1993, Interpol mantiene una alerta roja contra el empresario viñatero, a petición de Estados Unidos. Dicha solicitud fue reiterada por el país norteamericano en 2009 y renovada por el organismo policial hasta 2019.

Ayer, Cardoen señaló en un comunicado que se sentía seguro de su inocencia frente a los cargos que se le imputaron en su momento y afirmó que dichas acusaciones “tenían un origen más bien político que legal”. Agradeció además el apoyo del Estado chileno y del Senado, señalando que una reciente resolución de este último organismo “ratifica la vulneración de los derechos humanos que me afecta tras 26 años sin garantía de un debido proceso”.

Fuente: La Tercera