Por Daniela Rivera, profesora de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Para que un país tome decisiones acertadas respecto de la regulación y gestión de aguas, requiere un sistema de información integrado, público y transparente, que considere información hidrológica de fuentes superficiales y subterráneas, calidad de aguas, datos sobre derechos de aprovechamiento constituidos y reconocidos, sus transferencias y transmisiones, precios de las transacciones, entre otros.

En ese contexto, resulta cada vez más insólito e insostenible que Chile carezca todavía de un sistema nacional de información de aguas completo, actualizado y de acceso simple y abierto para todos, que sea la base de las decisiones regulatorias, de planificación, gestión y administración de este sector. Recientemente, la Dirección General de Aguas (DGA) ha incorporado en su página web una sección denominada ‘Mercado del Agua’, que incluye, a su vez, dos subsecciones: transacciones y remates de derechos de aprovechamiento. Cabe resaltar la relevancia de este aporte de la DGA, pues, hasta ahora, solo había algunos estudios académicos referentes al mercado de derechos de aguas, focalizados en cuencas específicas del país, que revelan ciertas señales sobre las transacciones de tales derechos.

Allí se evidencia una alta dispersión en los montos de estas operaciones, lo que se debe, en importante medida, a la carencia de un mecanismo revelador oficial de precios. La información es uno de los activos más valorados de las instituciones, pues permite y potencia la certeza. Es cierto que ello conlleva una carga y esfuerzos importantes, pero es una tarea ineludible, pues la sociedad contemporánea está exigiendo, como uno de sus principales derechos, el acceso a información completa, oportuna y de calidad.

En tal línea, todos los avances que pueda propiciar la DGA son absolutamente bienvenidos y deben reconocerse como tales. Sin perjuicio de ello, este es un desafío que requiere también el fuerte compromiso y voluntad de los titulares de derechos de aprovechamiento y de las organizaciones de usuarios de aguas, actores a veces olvidados, pero sin cuya contribución ningún sistema de información de aguas será realmente completo.

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